
El huerto
Artemisa, menta, ginseng, angélica. Se siembra, se riega y se espera: lo que crece aquí no hay que comprarlo.

神門 Shenmen · el juego de la consulta
Heredas un cuarto con cinco sillas, unas agujas de bambú y un solo tratado en la estantería. No se trata de acertar una respuesta en una lista: se trata de explorar al paciente, razonar el cuadro y tratarlo con la maniobra que pide.
Tu consulta
Abres consulta en un barrio de una ciudad china sin fecha concreta. La sala se llena, la luz cruza el suelo de la mañana a la tarde y cada examen se come minutos de jornada. Nadie espera para siempre: el que se cansa, se levanta y cruza la calle hacia el rival.

El bucle
四診 Sì Zhěn · los cuatro exámenes
El paciente llega con dos quejas y poco más. Todo lo demás hay que ganárselo, y cada examen cuesta minutos de jornada.
El pulso se palpa como se palpa de verdad: en tres profundidades. Hundes los tres dedos, buscas el nivel donde el latido se oye nítido y lo sostienes. Si tu mano no lo encuentra, el dato queda borroso y tendrás que sacar la naturaleza del cuadro de otros signos.

八綱 Bā Gāng · los Ocho Principios
La lengua se ve: no es una frase, es una lámina que se dibuja del cuadro. Pálida y húmeda en el Frío, escarlata en la punta cuando arde el Corazón, festoneada cuando el Bazo no contiene. Un botón enciende el mapa de zonas Zang-Fu.
Luego se piensa. Sitúas el cuadro en tres ejes —Exterior o Interior, Frío o Calor, Vacío o Plenitud— y cada eje que fijas descarta síndromes. Nadie te da la lista corta: te la ganas.

辨證 Biàn Zhèng · dar con el síndrome
Emites el diagnóstico y el juego te corrige eje por eje: qué dijiste y qué era. Cuando aciertas, te cuenta por qué esos puntos y no otros. Cuando fallas, te lo explica con nombre y apellidos.
Y el que fallas, vuelve. Un crónico mal tratado se va peor de como vino y, la próxima vez que cruza la puerta, te lo dice.

針 Zhēn · la aguja y la maniobra
Localizas el punto en el cuerpo, clavas y eliges la maniobra: tonificar lo vacío, dispersar lo lleno. Si hace falta, pesas la fórmula en la farmacia y le das un consejo de vida para casa.
Tratar la rama en vez de la raíz cuesta reputación. Cobrar es fácil; que vuelva contento, no tanto.

Cuadros velados · 真寒假熱 / 真熱假寒
El paciente nunca miente.
Lo que engaña es la enfermedad.
Llega con la cara roja, sed y agitación: parece Calor, y es un Frío tan hondo que ha echado fuera el poco Yang que quedaba. Los signos de la superficie gritan; la raíz susurra en el pulso, en el cuerpo de la lengua y en si el enfermo pide el agua caliente o fría. Quien suma síntomas, cae. Quien jerarquiza, acierta.
Cuando cierras la puerta
Doce horas no dan para todo. El huerto, la Montaña, el Río y el Pabellón se disputan tu jornada con los pacientes, y cada día hay que decidir qué es lo que de verdad merece tu tiempo.

Artemisa, menta, ginseng, angélica. Se siembra, se riega y se espera: lo que crece aquí no hay que comprarlo.

Subir son cuarenta minutos de jornada. Arriba se desentierra la raíz sin partirla y se recolecta lo que la botica no tiene.

Juncos, conchas y la poza de las ostras. Y la sanguijuela del tobillo, que un acupuntor no arranca: es Shui Zhi.

Talleres de Chi Kung: los alumnos pagan cuota, traen a otros y te reponen el Qi. Un acupuntor no es espectador de su propia medicina.
La crónica
No hay tutorial: hay una herencia. Y luego un barrio que vive. Unos hitos caen en su día y van abriendo el juego; otros llegan cuando te los has ganado. Entre medias, la tormenta que vacía la calle, el aguador que paga con huevos, el tendero que pide treinta monedas fiadas y vuelve a devolverte cuarenta.
Día 1
El Maestro Bái Héshān te entrega las llaves y mira cómo atiendes a Chen, el aguador.
Día 2
Llega desde el río: «no va de agujas: va de tiempo».
Día 3
El Gremio quiere saber de quién aprendiste.
Día 5
Un fardo enorme en tu puerta: semillas raras, aperos de monte y lo que no hay en el mercado.
Día 8
Un mortero, hilo de cáñamo y la letra del viejo maestro. Se abre el taller de artesanía.
Día 10
Una niña se sienta en el escalón de enfrente y no aparta la vista de tu puerta.
Día 11
Qué llegó, qué dijiste, qué era. Y por la mañana te pregunta justo lo que peor llevas.
Día 14
El Maestro Húa cruza la calle. Desde ese día, el barrio compara.
«Me fui peor de como vine. No se lo reprocho: se lo digo.»
«Mientras tú le tomabas el pulso por tercera vez, yo ya le había quitado el dolor.»
«Suerte. Un día bueno lo tiene cualquiera.»
De dónde sale lo que enseña
Las fórmulas llevan su obra, su autor y su siglo. Xiao Yao San no es «una fórmula del juego»: es del formulario de la Farmacia Imperial de 1107, y lo lees justo cuando acabas de pesarla.
Cada cita lleva su grado de confianza, porque en la farmacopea china la atribución no siempre es unánime. Y de las tres que no se han podido verificar, el juego lo dice en vez de inventarles un origen.
Para quién
Los síndromes dejan de ser una tabla: tienen cara, pulso y lengua, y se equivocan contigo si no los exploras. Es repaso que no parece repaso.
El Bā Gāng como reflejo, los cuadros velados como examen y un rival que cura mientras tú tomas el pulso por tercera vez. Aquí se juega con ojo clínico, no con memoria.
No hace falta saber nada. El primer día el Maestro te enseña el oficio con un paciente de manual, y no avanza hasta que lo haces tú.
神門 · La Puerta del Espíritu
US$ 20una sola vez, para siempre
Viene incluido en la Formación completa de la Academia, que enseña lo que el juego pone a prueba.
No. El traspaso del primer día enseña a explorar, a situar el cuadro en los tres ejes y a punzar, con un paciente de manual y el Maestro al lado. Los tratados de cada síndrome se compran después, en la biblioteca del juego, a medida que subes de nivel.
En el navegador, en shenmen.app, sin instalar nada. En el ordenador, con teclado y ratón; en el móvil o la tableta, con el dedo: la aguja se apunta con lupa y entra al soltar, y el Chi Kung se traza deslizando. Si quieres, se añade a la pantalla de inicio como una app.
El primer día completo, sin cuenta ni tarjeta: el traspaso, la consulta, las salas. Si te convence, compras y sigues con la misma partida.
No. Es un pago único y el juego es tuyo para siempre.
En tu cuenta de acupuntura.app. Entras desde cualquier ordenador o móvil y sigues el día donde lo dejaste.
No. El contenido está tomado de la MTC real, con sus fuentes citadas, pero es un juego: no sustituye a un profesional sanitario ni debe usarse para tratar a nadie.
Esto es un juego. Sus síndromes, puntos y fórmulas están tomados de la medicina tradicional china real, con sus fuentes citadas, pero no es consejo médico ni sustituye a un profesional sanitario.