Ventosas o cupping: qué son, cómo funcionan y por qué dejan marcas

Ventosas o cupping: qué son, cómo funcionan y por qué dejan marcas

Si has visto alguna vez a un deportista de élite con unos círculos oscuros en la espalda o los hombros, ya te has encontrado con las ventosas, también conocidas como cupping. Esta terapia milenaria, procedente de la medicina tradicional china, se ha puesto de moda en los últimos años gracias a nadadores olímpicos, futbolistas y actores que han lucido sus marcas sin complejos. Pero más allá de la curiosidad visual, ¿qué son realmente las ventosas, cómo funcionan y para qué se utilizan? En este artículo te lo contamos todo con lenguaje sencillo, para que sepas qué esperar si alguna vez decides probar esta técnica en manos de un profesional cualificado.

¿Qué es la terapia con ventosas?

Las ventosas son pequeños recipientes, normalmente de vidrio, bambú o plástico, que se colocan sobre la piel creando un efecto de succión. Al "aspirar" la piel y el tejido que hay justo debajo, las ventosas provocan una ligera elevación de la zona, lo que favorece la llegada de sangre a esa área y estimula la circulación local.

En la medicina tradicional china se considera que este efecto ayuda a que la energía y la sangre fluyan con más libertad por el cuerpo, aliviando la sensación de tensión, pesadez o rigidez. Dicho de forma más occidental: la succión genera una especie de "masaje inverso", porque en lugar de presionar el músculo hacia dentro, lo estira suavemente hacia fuera. Muchas personas lo describen como una sensación de alivio y relajación profunda, sobre todo en zonas cargadas como la espalda, los hombros o el cuello.

La terapia con ventosas se utiliza desde hace siglos en distintas culturas, aunque es en China donde se ha desarrollado y sistematizado con mayor profundidad. Hoy en día es habitual que los acupuntores la combinen con otras técnicas dentro de una misma sesión, siempre adaptándola a las necesidades de cada persona.

¿Qué tipos de ventosas existen?

No todas las ventosas funcionan igual. Estos son los métodos más habituales que encontrarás en una consulta profesional:

Ventosas de fuego

Es el método tradicional. El terapeuta introduce durante un instante una llama dentro de la ventosa de vidrio para consumir el oxígeno y, acto seguido, la coloca rápidamente sobre la piel. Al enfriarse el aire interior, se crea un vacío que hace que la ventosa se adhiera. Aunque la palabra "fuego" pueda sonar intimidante, la llama nunca toca la piel: la sensación es de calor suave y succión, no de quemazón. En manos de un profesional es un procedimiento seguro.

Ventosas de succión o con bomba

Son la versión moderna. En lugar de fuego, se utiliza una pequeña bomba manual o una válvula que extrae el aire de la ventosa, normalmente de plástico. Permiten regular la intensidad de la succión con mucha precisión, por lo que resultan especialmente cómodas para quienes prueban la técnica por primera vez o tienen la piel sensible.

Ventosas deslizantes o "cupping en movimiento"

En esta variante se aplica un poco de aceite sobre la piel y, una vez colocada la ventosa, el terapeuta la desliza lentamente por una zona amplia, como la espalda. El efecto se parece al de un masaje profundo y suele resultar muy agradable para liberar tensión muscular generalizada.

¿Qué se siente durante una sesión de cupping?

Esta es una de las preguntas más habituales, y la respuesta tranquiliza a la mayoría: la terapia con ventosas no duele. Lo que se siente es una sensación de tirantez o presión en la zona tratada, parecida a cuando alguien te pellizca suavemente la piel y tira hacia arriba. Los primeros segundos pueden resultar extraños si nunca lo has probado, pero enseguida el cuerpo se acostumbra y muchas personas entran en un estado de relajación notable.

Una sesión suele durar entre 10 y 20 minutos con las ventosas colocadas, aunque el tiempo total puede variar según la zona a tratar y el objetivo de la sesión. Después, es normal sentir la zona algo sensible, como después de un masaje intenso, una sensación que desaparece en uno o dos días.

¿Por qué las ventosas dejan marcas circulares?

Las famosas marcas redondas son, sin duda, lo que más llama la atención del cupping. Y también lo que más dudas genera. Vamos por partes.

¿Son moratones?

No exactamente. Aunque se parecen a los típicos moratones o hematomas, tienen un origen distinto. Un moratón aparece por un golpe que rompe pequeños vasos sanguíneos, y suele ir acompañado de dolor e inflamación. Las marcas de las ventosas, en cambio, se producen porque la succión atrae sangre hacia la superficie de la piel y provoca que pequeños capilares liberen algo de sangre en el tejido. No hay golpe ni lesión, y lo más importante: no duelen. Si presionas una marca de ventosas, apenas notarás nada, a diferencia de lo que ocurre con un hematoma por contusión.

¿Por qué unas marcas son más oscuras que otras?

El color puede variar desde un rosa suave hasta un tono violáceo intenso. En la medicina tradicional china se interpreta que las marcas más oscuras aparecen en zonas donde la circulación estaba más "atascada" o cargada de tensión. Sea cual sea la interpretación, lo práctico es saber que la intensidad del color no indica daño, y que las marcas desaparecen por sí solas en unos días, normalmente entre tres y diez, siguiendo un proceso similar al de cualquier mancha leve: van aclarándose poco a poco sin dejar rastro.

Si tienes un evento importante a la vista (una boda, unas vacaciones en bañador), conviene comentarlo con tu terapeuta, que podrá ajustar la intensidad de la succión o la ubicación de las ventosas.

¿Para qué se usa el cupping?

El cupping se utiliza sobre todo como terapia complementaria en distintos ámbitos:

Tensión muscular y contracturas: es su uso más extendido. Espalda cargada, hombros rígidos, cuello tenso por horas frente al ordenador… la succión ayuda a aflojar la musculatura y a mejorar la sensación de ligereza.

Recuperación deportiva: muchos deportistas recurren a las ventosas para aliviar la sobrecarga muscular tras entrenamientos intensos y favorecer la recuperación.

Relajación y bienestar general: la sesión en sí resulta profundamente relajante para muchas personas, que la emplean como vía para desconectar y aliviar el estrés acumulado.

Sensación de pesadez o fatiga: desde la visión de la medicina china, favorecer el movimiento de la energía y la sangre ayuda a recuperar la sensación de vitalidad.

Es importante subrayar que el cupping es un complemento, nunca un sustituto del tratamiento médico. Ante dolor persistente, lesiones o cualquier síntoma que no remita, lo primero es acudir al médico para obtener un diagnóstico adecuado. Una vez descartado algo serio, las ventosas pueden ser un buen aliado dentro de un enfoque global de cuidado.

La gran visibilidad del cupping llegó cuando varios medallistas olímpicos aparecieron en competición con las marcas circulares a la vista. Desde entonces, gimnasios, equipos de fútbol y atletas de todo tipo han incorporado las ventosas a sus rutinas de recuperación.

¿Qué les aporta? Fundamentalmente, una forma no invasiva de aliviar la tensión muscular, mejorar la movilidad de los tejidos y acelerar la sensación de recuperación después del esfuerzo. A diferencia de otros métodos, no requiere medicación ni agujas, y una sesión corta puede dejar la musculatura notablemente más suelta. Además, muchos deportistas valoran el componente de autocuidado y atención al cuerpo que acompaña a estas terapias.

Como en cualquier técnica, la investigación científica sobre el cupping sigue en curso, y la Organización Mundial de la Salud reconoce la medicina tradicional como parte del patrimonio terapéutico de muchas culturas. Lo prudente es verla como una herramienta más, aplicada por profesionales y dentro de un plan de cuidado sensato.

¿Tiene contraindicaciones?

Sí, como toda terapia. Las ventosas no deben aplicarse sobre heridas, piel irritada, quemaduras o zonas con problemas cutáneos. Tampoco se recomiendan, en general, a personas con trastornos de coagulación, que toman anticoagulantes, con anemia importante o con la piel muy frágil. En caso de embarazo, fiebre o enfermedad aguda, es imprescindible consultar antes con el médico. Un terapeuta cualificado siempre hará una valoración previa y te preguntará por tu historial de salud antes de aplicar la técnica.

Preguntas frecuentes

¿Las ventosas duelen?

No. Se siente una succión o tirantez que puede resultar extraña los primeros segundos, pero no dolorosa. La mayoría de las personas la describen como agradable y relajante.

¿Cuánto duran las marcas del cupping?

Normalmente entre tres y diez días. Van aclarándose progresivamente, no duelen y no dejan ninguna secuela en la piel.

¿Cuántas sesiones de ventosas necesito?

Depende de cada persona y del objetivo. Algunas personas notan alivio desde la primera sesión; en otros casos se recomienda una serie de sesiones espaciadas. Tu terapeuta te orientará según tu situación.

¿Puedo ducharme o hacer deporte después de una sesión?

Se recomienda evitar el ejercicio intenso, la piscina y las duchas muy frías durante el resto del día, para no sobrecargar la zona tratada. Mantener la zona abrigada y descansar suele ser la mejor pauta.

¿El cupping sirve para todo el mundo?

No. Hay situaciones en las que está contraindicado (problemas de coagulación, piel dañada, embarazo, entre otras). Por eso es fundamental acudir siempre a un profesional cualificado que valore tu caso.

Conclusión

Las ventosas o cupping son una técnica tradicional, sencilla y sorprendentemente agradable, que puede ayudarte a aliviar la tensión muscular, recuperarte del ejercicio y regalarte un momento de relajación profunda. Sus famosas marcas circulares no son moratones dolorosos, sino una huella temporal e inofensiva de la succión. Si sientes curiosidad por probar esta terapia, lo más recomendable es hacerlo en manos de un profesional cualificado en medicina tradicional china, que adapte la técnica a tu cuerpo y a tus necesidades. Y recuerda: ante cualquier dolor persistente o síntoma que te preocupe, consulta primero con tu médico.

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Publicado: 21 sept 2026

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