Las varices y las arañitas vasculares (esos pequeños dibujos de venas finas y violáceas que aparecen sobre la piel) son uno de los motivos de consulta estética y de salud más habituales, especialmente entre mujeres. Pesadez de piernas, hinchazón al final del día, calambres nocturnos, picor o la inquietud de ver cómo esas venas se vuelven más visibles con los años son experiencias muy compartidas. Si te preguntas qué puede aportar la medicina tradicional china a este problema tan extendido, este artículo te lo explica con claridad, sin tecnicismos y con la honestidad que tu salud merece.
¿Qué son las varices y las arañitas vasculares?
Las varices son venas que se han dilatado y alargado de forma permanente, perdiendo parte de su capacidad de devolver la sangre hacia el corazón. Suelen aparecer en las piernas, donde la sangre debe vencer la fuerza de la gravedad, y se manifiestan como cordones azulados o violetas, a veces abultados, bajo la piel.
Las arañitas vasculares (también llamadas telangiectasias) son pequeños vasos sanguíneos superficiales dilatados que forman trazos finos en rojo, azul o violeta. Son más pequeñas que las varices y a menudo las primeras en aparecer.
Los factores que favorecen su desarrollo son bien conocidos: la herencia, el sexo femenino, la edad, el embarazo, el sobrepeso, los trabajos que exigen muchas horas de pie o sentado, y la falta de actividad física regular. Los síntomas que suelen acompañarlas incluyen pesadez, cansancio en las piernas al final del día, hinchazón de tobillos, picor, calambres y, en algunos casos, alteraciones en la piel.
Cómo inician las varices
Las varices no aparecen de un día para otro. Dentro de las venas de las piernas hay unas pequeñas válvulas que se cierran a cada latido para que la sangre no vuelva hacia abajo. Cuando esas válvulas empiezan a fallar, parte de la sangre se queda detenida, la pared de la vena se va estirando y, con los años, la vena se ensancha y se hace visible. Al principio lo más frecuente es notar las piernas cansadas o hinchadas por la tarde, ver alguna arañita en el muslo o detrás de la rodilla, o tener picor y calambres por la noche. Detectarlo en esa fase temprana permite empezar antes con los hábitos y la compresión que frenan su avance.
Un aviso importante: las varices no son solo un tema estético. En su evolución pueden dar complicaciones como inflamación de las venas, cambios en la piel o pequeñas úlceras. Por eso conviene que un médico valore tu caso, especialmente si notas dolor importante, calor en la zona, enrojecimiento repentino o cambios en la piel.
La visión de la medicina tradicional china: cuando la circulación se estanca
La medicina tradicional china interpreta las varices y las arañitas desde una idea central y muy intuitiva: la sangre y los líquidos del cuerpo deben circular con fluidez. Cuando esa circulación se vuelve lenta, pesada o se "estanca", el resultado visible es precisamente lo que se observa en las piernas: vasos dilatados, congestión, hinchazón y pesadez.
Desde esta óptica, varios factores contribuyen a ese estancamiento:
La debilidad de la "bomba" interna
En la terminología tradicional, existe un concepto que describe la capacidad del organismo para sostener, elevar y contener. Cuando esa capacidad se debilita —por cansancio acumulado, edad, embarazos repetidos o alimentación insuficiente— los tejidos pierden tonicidad, la circulación se hace más lenta y la sangre tiende a depositarse en las partes bajas del cuerpo. Es la imagen clásica de la persona que nota las piernas muy pesadas por la tarde y ve cómo los tobillos se hinchan.
El calor y la congestión
En algunos perfiles, el estancamiento se acompaña de una sensación de calor: piernas calientes, picor, arañitas muy marcadas en tono rojizo, empeoramiento con el calor del verano. Desde la medicina china, esto se interpreta como una acumulación de calor en la zona que agrava la congestión.
El frío y la lentitud
En otros perfiles ocurre lo contrario: piernas frías, palidez, empeoramiento con el frío, sensación de pesadez sorda. Aquí la imagen tradicional es la de una circulación que se ralentiza por falta de calor y movimiento internos.
La vida sedentaria y el estrés
La medicina china lleva siglos insistiendo en algo que la ciencia moderna ha confirmado: el movimiento es esencial para que la sangre circule. Las largas jornadas sentado o de pie, sin cambios de postura, frenan la circulación. Y el estrés sostenido, por su parte, contrae y bloquea, dificultando también esa fluidez.
En el atlas puedes ver cómo la tradición organiza este cuadro en la ficha de insuficiencia venosa y varices. Dos puntos aparecen en casi todos los tratamientos: Xuehai (10B), sobre la rodilla, cuyo nombre significa «mar de la sangre», y Sanyinjiao (6B), en la cara interna de la pierna. El mar de la sangre de los textos clásicos es, en realidad, otro: lo explica la página de los ríos y mares del cuerpo.
¿En qué consiste el abordaje desde la medicina china?
El objetivo del tratamiento tradicional es activar la circulación, favorecer el retorno venoso, aliviar la pesadez y acompañar al organismo para que recupere su capacidad de sostener y mover. Las herramientas habituales son:
Acupuntura. Mediante agujas muy finas insertadas en zonas seleccionadas, se busca estimular la circulación en las piernas, reducir la sensación de pesadez y mejorar el bienestar general. Es una técnica cómoda y relajante, que muchas personas describen como un "reinicio" del cuerpo.
Moxibustión. En los perfiles en los que predomina el frío y la lentitud, el calor suave de la artemisa puede ser una herramienta muy agradable para activar la circulación y aportar esa calidez que falta.
Ventosas. En algunos casos, el profesional puede valorar el uso de ventosas para favorecer la circulación superficial, aunque su aplicación en la zona de las varices debe ser muy cuidadosa y nunca directamente sobre ellas.
Consejos de alimentación. Desde la tradición, ciertos alimentos ayudan a favorecer la circulación y a reducir la sensación de hinchazón. El profesional te orientará según tu perfil.
Masaje y movimiento. El masaje terapéutico tradicional y las recomendaciones de ejercicio suave —caminar, natación, elevación de piernas— forman parte habitual del plan.
Puntos de acupuntura y acupresión para las varices
Las agujas nunca se colocan sobre una variz. Los puntos se eligen en zonas sanas de la pierna y a distancia: Sanyinjiao (6B), por encima del tobillo interno; Xuehai (10B), en el muslo, cuyo nombre es «mar de la sangre»; Zusanli (36E), bajo la rodilla, y Yinlingquan (9B), para la hinchazón. Hay pocos estudios sobre acupuntura y varices, y ninguno muestra que las haga desaparecer; su papel es aliviar la pesadez y el cansancio de las piernas.
En casa puedes presionar esos puntos uno o dos minutos, siempre que no haya una variz justo encima, y terminar con las piernas en alto. Lo que más ayuda a unas piernas con varices, con diferencia, es caminar a diario, la media de compresión si te la han indicado y no pasar horas de pie quieto. Si una variz se pone roja, dura, caliente y dolorosa, puede ser una flebitis: consulta al médico y no la masajees.
¿Qué resultados puedo esperar?
Conviene ser realista: la medicina tradicional china no hace desaparecer una variz estructurada ni sustituye los tratamientos médicos o quirúrgicos cuando estos están indicados. Lo que sí puede ofrecer, según la experiencia clínica y la literatura disponible, es:
Alivio de la pesadez y la hinchazón de las piernas, uno de los beneficios más valorados por quienes lo prueban.
Reducción de la frecuencia de calambres y molestias nocturnas.
Mejora de la sensación general de bienestar y energía, lo que a su vez facilita los cambios de hábitos que el problema requiere.
Un acompañamiento preventivo para frenar la progresión de las molestias, especialmente si se combina con movimiento y hábitos saludables.
Como siempre en medicina, los resultados varían según la persona, el tiempo de evolución y la constancia. Ante varices importantes o síntomas que preocupan, la coordinación con el médico es fundamental.
Qué médico trata las varices y qué tratamiento recomiendan
Antes de pensar en cualquier terapia complementaria, conviene saber a quién acudir. El primer paso suele ser el médico de familia, que explora las piernas, pregunta por los síntomas y decide si hace falta ir más allá.
Qué especialista trata las varices y cómo se llama
El especialista en varices es el angiólogo y cirujano vascular, el médico que se ocupa de las arterias, las venas y los vasos linfáticos. En España la especialidad se llama Angiología y Cirugía Vascular; en muchos países de Latinoamérica también se habla de flebólogo, que es el médico centrado en las venas. Es quien atiende las varices cuando dan síntomas, cuando hay dudas sobre su origen o cuando se plantea tratarlas. Para las arañitas vasculares puramente estéticas, a veces también interviene el dermatólogo.
Lo habitual es que el especialista pida una ecografía Doppler, una prueba indolora que muestra cómo circula la sangre por las venas y si las válvulas cierran bien. Con ese resultado propone el tratamiento.
El tratamiento de las varices en la consulta médica
El tratamiento de las varices depende del tamaño, de los síntomas y del estado de las venas profundas. Las opciones más comunes son:
Medias de compresión, la base de casi todos los tratamientos.
Escleroterapia, que consiste en inyectar una sustancia que cierra la vena dañada; se usa mucho para arañitas y varices pequeñas.
Láser o radiofrecuencia, que sellan la vena desde dentro.
Cirugía, reservada para varices grandes o con complicaciones.
En cuanto a la medicina para las varices, existen fármacos llamados venotónicos, que algunas personas toman en comprimidos o en sobres. Pueden aliviar la pesadez y la hinchazón, pero no hacen desaparecer la variz, y debe ser el médico quien valore si te convienen, sobre todo si estás embarazada o tomas anticoagulantes.
Medias y vendas elásticas para varices
Las medias de compresión ejercen una presión mayor en el tobillo que en la pantorrilla, y así ayudan a la sangre a subir. Existen distintos grados de compresión, y el adecuado lo indica el médico o el farmacéutico tras medir la pierna. Las vendas elásticas se usan sobre todo en situaciones concretas, como después de una intervención o cuando hay una úlcera que curar, y conviene que te enseñen a ponerlas: una venda demasiado apretada en la parte alta de la pierna dificulta la circulación en lugar de ayudarla. Ni las medias ni las vendas están indicadas si hay problemas de circulación en las arterias, por eso no deben usarse sin consejo profesional.
Cómo se llama la cirugía de varices y qué opciones hay
La cirugía para quitar las varices tiene varios nombres médicos según la técnica. La operación clásica se llama safenectomía o fleboextracción (en inglés, stripping): se extrae la vena safena, la principal vena superficial de la pierna, cuando sus válvulas no funcionan. Para varices más pequeñas se hace una flebectomía, que retira tramos cortos a través de incisiones mínimas. Hoy se usan cada vez más las técnicas endovenosas, como el láser, la radiofrecuencia o la espuma esclerosante guiada por ecografía, que cierran la vena desde dentro sin sacarla. Algunos equipos aplican también la cura CHIVA, que corrige el recorrido de la sangre conservando la vena. Cuál conviene depende de la ecografía Doppler y de tu salud general.
La baja por operación de varices y la recuperación
El tiempo de baja por la operación de varices depende de la técnica y del trabajo que hagas. Con las técnicas endovenosas mucha gente retoma la vida normal en pocos días, mientras que la cirugía clásica suele pedir una recuperación algo más larga, sobre todo en trabajos que obligan a estar de pie. Lo decide el cirujano junto con tu médico de familia. Durante esa fase se recomienda caminar desde el primer día, llevar la compresión indicada y evitar el calor intenso. Más adelante, la acupresión suave en puntos alejados de la cicatriz, como Sanyinjiao (6B) o Zusanli (36E), puede acompañar la sensación de piernas cansadas, siempre con el visto bueno médico.
¿Sirven los tés y las infusiones para las varices?
Muchas personas preguntan por un té para las varices. Las infusiones pueden formar parte de una alimentación que ayude a no retener líquidos, pero ninguna cierra una vena dilatada. Algunas plantas que se venden con este fin interactúan con medicamentos, en especial con los anticoagulantes. Desde la medicina china, las fórmulas de plantas las pauta siempre un profesional según tu perfil, nunca por cuenta propia.
Qué hacer para las varices desde la medicina china
La medicina china encaja como complemento de lo anterior. Además de la acupuntura, la moxibustión y la acupresión que ya hemos visto, el tai chi y el qigong son una forma muy amable de mover las piernas: los desplazamientos lentos, el cambio de peso de una pierna a otra y la respiración profunda activan la musculatura de la pantorrilla sin forzar. El gua sha, el raspado suave de la piel con una herramienta de borde liso, no debe aplicarse sobre varices ni arañitas, porque presiona y enrojece justo la zona que conviene proteger; si se usa, es siempre lejos de ellas.
Preguntas frecuentes
¿La acupuntura elimina las varices?
No existe evidencia de que la acupuntura elimine varices ya establecidas. Su papel es complementario: aliviar síntomas como la pesadez y la hinchazón, favorecer la circulación y mejorar el bienestar general. Las varices significativas requieren valoración médica, y existen tratamientos médicos (escleroterapia, láser, cirugía) muy eficaces cuando están indicados.
¿Puedo hacerme acupuntura si llevo medias de compresión?
Sí, son totalmente compatibles. De hecho, suelen combinarse bien: las medias trabajan durante el día y la acupuntura acompaña al organismo de forma global.
¿Es verdad que el masaje puede ser contraproducente con las varices?
El masaje nunca debe realizarse con presión directa e intensa sobre las varices, y las ventosas tampoco se aplican sobre ellas. Un profesional cualificado conoce estas precauciones y adaptará la técnica en consecuencia. Si tienes varices importantes, infórmalo siempre antes de cualquier tratamiento.
¿Cuántas sesiones hacen falta?
Como orientación general, se suele proponer una pauta inicial semanal de entre cuatro y ocho sesiones, valorando la evolución. Los beneficios en pesadez e hinchazón suelen percibirse relativamente pronto, aunque cada persona tiene su ritmo.
¿Las varices tienen cura?
Una variz ya formada no vuelve a ser una vena sana por sí sola. Los tratamientos médicos, como la escleroterapia, el láser o la cirugía, pueden cerrarla o retirarla, pero con el tiempo pueden aparecer varices nuevas, porque la tendencia sigue ahí. Por eso caminar, elevar las piernas y usar compresión si te la han indicado importan tanto como el propio tratamiento.
¿Qué especialidad ve las varices?
Las varices las ve la especialidad de Angiología y Cirugía Vascular, a la que suele derivar el médico de familia. En algunos países este especialista se llama flebólogo. Para las arañitas vasculares sin síntomas, que son sobre todo una cuestión estética, también puede atenderlas el dermatólogo. La acupuntura, si la eliges, va siempre como complemento de esa valoración.
¿Qué estudio se hace para las varices?
El estudio principal para las varices es la ecografía Doppler venosa. Es una prueba sin agujas ni radiación: el especialista desliza un aparato con gel por la pierna y ve en la pantalla por dónde circula la sangre, si las válvulas cierran y si las venas profundas están sanas. Con esa información decide si basta con medidas sencillas o si conviene algún tratamiento para cerrar o retirar la vena.
¿Cómo se tratan las varices sin operar?
Muchas varices se tratan sin cirugía. Las medidas básicas son caminar a diario, elevar las piernas, cuidar el peso y llevar compresión si te la indican. Cuando hace falta algo más, la escleroterapia, el láser o la radiofrecuencia permiten cerrar la vena en la consulta. La acupuntura, la acupresión y el qigong pueden acompañar el alivio de la pesadez, pero no sustituyen esa valoración.
Cuidados diarios para unas piernas ligeras
Estos hábitos, recomendados tanto desde la medicina convencional como desde la tradicional, marcan una diferencia real:
Mueve las piernas a lo largo del día. Si trabajas sentado, levántate unos minutos cada hora; si trabajas de pie, cambia el peso de una pierna a otra y camina siempre que puedas.
Eleva las piernas al final del día, unos quince o veinte minutos con las piernas ligeramente por encima del nivel del corazón.
Camina a diario. La musculatura de la pantorrilla actúa como una segunda bomba para el retorno venoso.
Evita el calor excesivo en las piernas (agua muy caliente, saunas prolongadas, sol directo intenso), que dilata los vasos.
Cuida el peso y evita la ropa muy ajustada en cintura y muslos.
Hidrátate bien y cuida una alimentación rica en fruta, verdura y fibra.
En resumen
Las varices y las arañitas vasculares son la expresión visible de una circulación que necesita ayuda para fluir. La medicina convencional ofrece herramientas eficaces para tratarlas, y la medicina tradicional china puede acompañar el proceso con un enfoque global: aliviar la pesadez, activar la circulación, equilibrar el organismo y orientar los cambios de hábitos que hacen la diferencia a largo plazo. No se trata de elegir uno u otro, sino de combinar lo mejor de ambos mundos con profesionales cualificados. Tus piernas te sostienen todo el día; merecen ese cuidado.



